viernes, 13 de enero de 2017

FUERTE SAN FRANCISCO

Cañones en el Castillo San Francisco
El Convento de San Francisco que había sido transformado en Fortaleza por el Gobernador Tiburcio de Aspe y Zúñiga (1677-1682), tuvo su debut como tal en 1682 contra una invasión corsaria francesa procedente de Martinica que había tomado a Trinidad y apresado al Gobernador ya al final de su mandato. El fuerte todavía era vulnerable y los corsarios franceses estuvieron dominando el Orinoco hasta 1685 con la colaboración aparente de indios Caribes.
         Evidenciada la impotencia del Fuerte San Francisco para contener las invasiones, se imponía la necesidad de implantar otras fortificaciones al borde del Orinoco. El Gobernador (1690-1696) Francisco de Meneses navegó el curso del río buscando un lugar estratégico y por primera vez se posan los ojos del colonizador en la Angostura del Orinoco. La estrechura del Orinoco en esa parte donde moran cerros en ambas riberas, resultaba ideal para la fortificación y en ese sentido se levantó un informe y se formuló el requerimiento sin éxito alguno.
         Hasta 1711 que Cristóbal Félix Guzmán asumió la Gobernación de la provincia de Guayana, no se había vuelto a tocar el tema de la fortificación del Orinoco. Este Gobernante propuso al Rey Felipe V, sucesor de Carlos II, la construcción a sus expensas de una ciudad fortificada en la Angostura a cambio del grado de Coronel y de la Gobernación de la Provincia de Cumaná durante el lapso de diez años, pero tampoco tuvo respuesta favorable.
         El 1724, sin embargo, siendo Gobernador de Guayana Martín Pérez de Andar, el Rey Felipe V ordenó la construcción de un Fuerte en Angostura, pero dos años después hubo de desistir atendiendo a otras recomendaciones que apuntaban hacia la Isla de Fajardo por estar más próxima a Santo Tomás. Al final el Rey creyó que era más conveniente divorciar a la provincia de Guayana de la Real Audiencia de Santo Domingo para que desde estas posiciones se facilitara la fortificación del Orinoco con mayor acierto y sabiduría.
         Así ocurrió, y en 1731 se le concedió al Coronel Carlos de Sucre y Pardo, recién designado gobernador de Cumaná y quien lo había sido de Cartagena de Indias y de Santiago de Cuba, la facultad de escoger el sitio para construir un nuevo Fuerte. No obstante, Sucre Prefirió reconstruir el San Francisco haciéndolo menos – expugnable.

         En diciembre de 1740, siendo Gobernador de Cumaná y Guayana, Gregorio Espinoza de los Monteros, piratas ingleses al mando del capitán Waterhouse, invadieron y pusieron a prueba la Fortaleza y el San Francisco nuevamente cayó bajo el peso de las descargas. Por última vez los ingleses volvían al asalto, pero con mayor furia dado que no sólo destruyeron lo que sobrevivía de la noble Santo Tomás, sino también incipientes misiones como la de Suay, Santa Bárbara y San Miguel de Unata.

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