lunes, 16 de enero de 2017

EJE ORINOCO-APURE


Al final de la gestión del dinámico y emprendedor Martín de Mendoza y Berrío, se registró la travesía del eje natural de navegación Santo Domingo - Apure – Orinoco llevada a cabo, a instancias del Gobernador de Mérida, por el capitán barinés Miguel de Ochogavia y la cual abría una esperanza de futura comunicación permanente con pueblos de otras provincias.
         El río Apure que se origina de la confluencia del Uribante y el Sarare, abarca un recorrido de 815 kilómetros hasta desembocar en el Orinoco. De parte de los europeos de la época de la Conquista, se cree que fue inicialmente observado por los gobernantes welzers Jorge de Spira en 1536 y en 1541 por Felipe Hutten cuando afanosamente se sentían atraídos por el señuelo del Dorado.
         Tocó al barinés Miguel de Ochogavia navegarlo completo por primera vez en 1647, desde Santo Domingo hasta la vieja Santo Tomás de Guayana. Organizar la expedición tardó ocho meses y un mes la travesía por los dos grandes ríos. La apertura de esta nueva ruta de navegación fluvial que pretendía unir la parte occidental con la oriental, vino a consolidarse muy posteriormente.
         Entre la muerte del Gobernador Marín de Mendoza y Berrío ocurrida en 1647 y la de su sucesor titular Pedro Juan de Viedman en 1658, transcurrieron diez años de vacantes llenadas alternamente por Cristóbal de Vera, Bravo de Acuñas, Pedro Brizuela y Pedro Padilla. 
         En 1648, estando Cristóbal de Vera llenando interinamente la vacante de Martín de Mendoza y Berrío, se suscribió en Wetsfalia (Alemania) un Tratado dirigido a terminar con la llamada Guerra de los Treinta Años y dentro de la cual Holanda justificó muchas veces sus asaltos a Santo Tomás  de la Guayana.
         Restablecida la paz, el equilibrio político y diplomático entre las naciones en conflicto, España quedó obligada a reconocer la Independencia de Holanda. Tal reconocimiento restableció la paz entre ambos reinados con efectos más o menos favorables en la región del Orinoco. Los holandeses intentaron hacer las paces a cambio de las autoridades de Santo Tomás no perturbar el comercio con los vecinos; sin embargo, esto no fue posible, pues había que respetar ciertas órdenes reales según las cuales las colonias hispanas como Guayana no podían comerciar con naciones extranjeras.
         Pero las naves hispanas tardaban meses sin venir y a los vecinos de Santo Tomás no les quedaba más salida que contrabandear con los holandeses. De allí que el gobernador (1660-1664) Pedro Juan Viedma, tomase medidas punitivas el día en que comprobó lo del contrabando, no sancionando directamente a los vecinos dispuestos a rebelarse sino que dio la orden de confiscar barcos y mercancía que entraran por las bocas del Orinoco.


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