martes, 11 de abril de 2017

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Américo Fernández








HISTORIA DEL ESTADO BOLÍVAR













2005






























HISTORIA DEL ESTADO BOLÍVAR
Tomo I
Américo Fernández
Depósito legal ISBN 9806050797
Tercera edición Ciudad Bolívar 2005

Diagramación texto e impresión:
Tipografía y Litografía Horizonte C. A.
Barquisimeto – Estado Lara – Venezuela
Tiraje: 500 ejemplares
Derechos Reservados
Impreso en Venezuela –Printed in Venezuela.

I N D I C E


Página
INTRODUCIÓN…………………………………………

EPOCA PRESHISTORICA……………………………
     
GUAYANA ANTIGUA………………………….
            Primeros habitantes……………………………….
            Cultura Primitiva………………………………….
            Demografía Aborigen………………………………
            El Pueblo Caribe……………………………………

EPOCA HISTORICA (SIGLO XVI)…………………….

LOS REYES CATÓLICOS......................................
Cristóbal Colón……….............................................
Vicente Yañez Pinzón……………………………..

DIEGO DE ORDAZ………………………………
            Primera Expedición……………………………….
            Segunda Expedición………………………………
            El Dorado…………………………………………

           ANTONIO DE BERRIO………………………….
            Del Meta a Trinidad………………………………..
            Posesión de Guayana………………………………
            Acta de posesión…………………………………...

           SIR WALTER RALIEGH…………………………
            El Imperio de Guayana…………………………….
            La Montaña de Cristal……………………………..

            FUNDACIÓN DE SANTO TOMAS……………...

SIGLO XVII
    
            FERNANDO DE BERRIO………………………..
            Diego Palomeque de Acuña………………………..
            Última expedición de Ralieght………………………
            Doña Isabel de Alcalá……………………………...
            Reconstrucción de la Ciudad………………………
Santo Tomás del Usupamo……………………….
Santo Tomás del Sacramento……………………..

EL EJE ORINOCO – APURE……………………
.
ESPAÑA CEDE PARTE DE GUAYANA………

FORTALEZAS DE GUAYANA…………………
            El Fuerte San Francisco……………………………
            Fuerte El Padrastro…………………………………
            Fuerte San Gabriel………………………………….

            MISIONES RELIGIOSAS…………………………
            Los Jesuitas…………………………………………
            Los Capuchinos…………………………………….
            Trágica Muerte de Labrid…………………………..
            Liquidación de las Misiones………………………..

SIGLO XVIII.

LA EXPEDICIÓN DE LÍMITES………………………….
            Proyecto científico…………………………………
            Tratado del Pardo………………………………….

ANGOSTURA…………………………………………….

JOAQUÍN MORENO DE MENDOZA………………….. 
           
MANUEL CENTURIÓN…………………………………

ANTONIO DE PEREDA…………………………………

MIGUEL MARMIÓN………………………………………

LA DIÓCESIS DE GUAYANA…………………………..

LUIS ANTONIO GIL……………………………………..

JOSE FELIPE INCIARTE..................................................

SIGLO XIX

HUMBOLDT Y BONPLAND…………………………….
.
GENESIS DE LA PATRIA LIBRE……………………….

LA TERCERA REPÚBLICA………………………………
            .
PIAR CONQUISTA GUAYANA………………………….

BATALLA DE SAN FÉLIX……………………………….

SITIO Y TOMA DE ANGOSTURA……………………….

PRISIÓN Y MUERTE DE PIAR……………………………

EL CEMENTERIO DE ANGOSTURA……………………..

CLERO Y CONSEJO DE ESTADO…………………………

PROCLAMAS Y DECRETOS………………………………

LA OCTAVA ESTRELLA…………………………………..

CORREO DEL ORINOCO…………………………………..

CONGRESO DE ANGOSTURA…………………………….
.
DESTURBIOS EN ANGOSTURA………………………….

JUAN BAUTISTA ARISMENDI……………………………

LA REPÚBLICA DE COLOMBIA………………………….
.
MANUEL CEDEÑO…………………………………………
           
JUAN VICENTE CARDOZO……………………………….
           
DEPARTMENTO ORINOCO………………………………
            .
JOSÉ RANCISCO BERMÚDEZ……………………………

JOSÉ LAURENCIO SILVA………………………………...

DISOLUCIÓN DE LA GRAN COLOMBIA…………………

EUSEBIO AFANADOR…………………………………….

RAMÓN CONTASTI……………………………………….

TOMÁS DE HERES………………………………………...

RAFAEL URDANETA……………………………………..

JUAN BAUTISTA DALLA COSTA………………………

JOSÉ TADEO MONAGAS………………………………..

J. B. DALLA COSTA SOUBLETE………………………..

EL PERIODISMO GUAYANES…………………………..

LA CAPITAL CAMBIA DE NOMBRE………………………

EL ORO DE CARATAL………………………………….

GUERRA FEDERAL………………………………….

ESTADO SOBERANO DE GUAYANA……………..

JOSÉ LORETO ARISMENDI………………………..

LA ESTATUA DEL LIBERTADOR…………………
            .
AZULES Y AMARILLOS……………………………
           
NAVEGACIÓN A VAPOR…………………………..

AMARGO DE ANGOSTURA……………………….
            .
TEATRO BOLÍVAR………………………………….
           
BATALLA DE OROCOPICHE………………………

EL LAUDO ARBITRAL……………………………..


LAS CABECERAS DEL ORINOCO…………………..
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PIONEROS DEL DIARISMO………………………….
           
J. M. BERMÚDEZ GRAU…………………………….
.
RAIMUNDO FONSECA GONZÁLEZ……………….

COLEGIO FEDERAL DE GUAYANA……………..

LA CULTURA EN ANGOSTURA……………………

DE CRESPO A CASTRO………………………………

TERRTORIO FEDERAL YURUARI…………………

LA PROVINCIA DE GUAYANA (Itinerario Geo-Político).
           

           
















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INTRODUCCIÓN

            Tomando en consideración la experiencia de Cronología de Venezuela, autorizada por el Ministerio de Educación como material de lectura complementaria para la Educación Básica y Ciclo Diversificado que estudiantes, docentes y lectores en general encuentran tan práctica, sucinta y amena, hemos decidido publicar una Historiografía resumida del Estado Bolívar debidamente ilustrada y en lenguaje sencillo.
            Por razón de costo y a objeto de hacerla lo más accesible, quisimos en un principio y así lo materializamos con el primer número, ofrecerla en forma de fascículos, para que periódicamente fuesen transformados en libro o volumen cada cierto número. Pero por reiteradas sugerencias de docentes y estudiantes, resolvimos publicar el libro de una vez, pero en dos volúmenes: éste, el primero, que incluye a la Guayana prehistórica y se extiende desde que es avistada por el Almirante Cristóbal Colón en agosto de 1498 hasta finalizar el siglo diecinueve: y el segundo, que comprende todo el Siglo XX.
            Este Resumen Historiográfico del Estado Bolívar viene, indudablemente, a llenar un vacío desde hace mucho tiempo ansiado de colmar, toda vez que la Historia Regional escrita no existe de manera lineal continua, coherente, compacta, asimilable, sino dispersa y puntual que escasamente ayuda como elemento de orientación hacia la investigación y el análisis o, en todo caso, como elemento referencial para cimentar el presente y el futuro.
            Aparte de que nuestra Historia Regional ha venido siendo postergada y soslayada, posiblemente por falta de quien la estimule, patrocine e investigue de manera sostenida y sistemática, corre el riesgo constante de la ligereza y deformación, y si ello evidentemente es así, cualquier esfuerzo positivo que se haga en esa dirección debe ser bienvenido.

















sábado, 11 de febrero de 2017

LA GUAYANA ANTIGUA

Resultado de imagen para Indigenas primitivos
Lo que hoy conocemos como Estado Bolívar es la parte central de Guyana, casi la mitad de Venezuela y la tierra más antigua del continente sudamericano. Se le calcula una edad geológica aproximada de 3.500 millones de años, muchísimo más vieja que Los Andes y el resto de Venezuela. De manera que Guayana siempre ha sido tierra firme mientras el resto de Venezuela tierra inestable sujeta a procesos y alteraciones producidos por presiones de fuerzas orogénicas.
         Donde hoy se elevan Los Andes, por ejemplo, el mar cubría profundas depresiones hará aproximadamente 55 millones de años, mientras el Escudo guayanés-brasilero, aunque afectado por fuerzas internas, se mantuvo sobre el nivel de los mares.
         El Orinoco no era el mismo de la trayectoria y cauce de hoy. Es decir en el período pre-cretácico, hasta 3.500 millones de años atrás no se sabía cómo corría el Orinoco sobre la tierra positiva formada por el Escudo guayanés-brasilero que era lo único que existía de la América del Sur.
         Los geólogos J. N. Perfetti y José Herrero Noguerol, propusieron en el VI Congreso Geológico Venezolano la idea especulativa de que el Orinoco entonces ha podido ser el mismo Río Guaviare con salida Sur-Norte hacia el borde del Escudo al que después se agregó el Río Meta que en copiosa correntía bajaba de la formación cordillera cuando ésta emergía en pleno período terciario y el mar se retiraba a medida que la sedimentación iba tomando cuerpo.
         Podría decirse entonces que el Orinoco del período terciario –dos millones de años- divagaba desde su punto de confluencia con el Meta por y a lo largo de la depresión del actual Río Unare, hasta desembocar en el Mar de las Antillas por las abras de los canales Unare-Tuy-Naricual.
         Pues bien, en época más reciente –un millón de años- y a causa de una serie de fenómenos estructurales y geomorfológicos, el Orinoco comenzaría a declinar, como el minutero de un reloj, desde la desembocadura del Unare hasta lo que es hoy el Delta. En esa etapa de todo un proceso tormentoso, el Río Padre entró en reposo al encontrar su cauce actual, recostado sobre las rocas cristalinas del Escudo guayanés. Esto hace suponer, que el Orinoco moderno, el de la línea sinuosa descendente que va de Caicara hasta el Delta, debe tener entre 10 y 17 mil años aproximadamente, la misma edad que se dice tiene la aparición de los primeros habitantes de Guayana.

Primeros habitantes

         Los primeros habitantes de Guayana datan de hace unos 17.000 años si nos atenemos a la edad inducida por el método del carbono 14 aplicado a los restos de la utensilios cerámicos, armas y herramientas hallados en excavaciones hechas en distintos sitios, entre otros, por los doctores J. M. Cruxent, Irwino Rouse, Mario  Sanoja y Eduardo Jahn.
         Según el doctor Eduardo Jahn, con quien conversamos varias veces sobre el tema, el hombre precolombino llegó a Guayana mucho después  que a otros sitios de Venezuela. El primer habitante del país se conoció en la zona del Estado Falcón, a donde llegó hace 27.000 años, de acuerdo con los trabajos del doctor J. M. Cruxent. Los estudios de Jahn dan una captación segura de unos 10.000 años para el primer hombre llegado a Guayana, pero otros investigadores como el mismo Cruxent, piensan que puede tener 17 mil años.
         El doctor Eduardo Jahn, alumno del profesor Cruxent y descendiente de una familia de investigadores venezolanos, entre ellos, Alfredo Jahn, descubridor de la famosa cueva de su nombre al Norte de Barlovento, piensa que el primer hombre de Guayana, vino de la región norte del continente. Se ha comprobado ampliamente desde el punto de vista arqueológico y antropológico que este hombre provenía a su vez del Asia a través del Estrecho de Bering y los de Asia provenían del África, donde se ha demostrado que se encontraron los primeros hombres.
         Los primeros habitantes de Guayana, pues, procedían de esa gran inmigración que fue bajando de Norteamérica hasta el Sur. Otros desplazamientos humanos al Orinoco se registraron desde el norte del Río Amazonas y desde las islas antillanas.
         En cuanto a restos humanos, los más antiguos hallados en Guayana datan de 900 años, pero no son completos. Es difícil que se conserven intactos debido a que Guayana es región lluviosa, de suelos ácidos, lo cual hace que los restos humanos se descompongan fácilmente.
         Desde hace más de 10 mil años sólo se conocen obras de piedra o artefactos líticos. La piedra por duradera es lo único que ha quedado como también el carbón puesto que ese hombre ya conocía el fuego. Fabricaba especialmente la lanza con una punta  de jaspe muy bien labrada, jaspe de todos los colores.
         Los poblamientos humanos más antiguos de Guayana han sido ubicados en Caroní Medio y zonas al norte de la Gran Sabana. Las  llamadas culturas cerámicas, la Arauquinoide y Barranciode, florecieron, la primera hace cuatro mil años, en la región que ocupa Caicara de Orinoco, extendida hacia otros sitios de Venezuela y, la segunda, mil años después, en el Delta del Orinoco. Luego de la llegada del conquistador emigraron al Sur.


Cultura primitiva

         Cristóbal Colón y los demás expedicionarios que nos incursionaron a partir de 1492, encontraron un continente virgen con diseminados focos de cultura en zonas del litoral marino, riberas lacustres y fluviales, altiplanicies y valles montañosos. Culturas distintas a la de ellos en su religión, modo de producción, gobierno, organización social, arte, creencias y costumbres y no por ser culturas distintas eran inferiores en su contenido y resultados. Había ventajas indudablemente como en el sistema de navegación. Los hispanos surcaban las aguas en grandes veleros mientras los indios apenas dominaban la técnica de la curiara. Los hispanos eran diestros en el manejo de armas como la espada en tanto que el indio lo era con la flecha y la macana.
         El modo de producción del indio se basaba en la pesca, la caza y la recolección en forma de trabajo y disfrute comunitario en tanto los hispanos practicaban el mercantilismo y sabían de pastoreo y agricultura con métodos más productivos que los rudimentarios del indio americano.
         El indio tenía una justa valoración de su cultura y una conciencia clara de la libertad y sus derechos, de manera que cuando los hispanos perdieron la perspectiva y violentaron la generosidad del indio de lo cual el mejor ejemplo son la hospitalidad y los frutos ofrecidos cuando llegaron por primera vez, estalló la guerra.
         Estalló la guerra entre quienes estaban y permanecía desde diecisiete mil años o más y los recién llegados con pretensiones de predominio y conquista.
         No fue fácil para los hispanos con sus cascos, recias armaduras, con sus lanzas, caballos, y arcabuces, someter a los habitantes autóctonos del continente. Hubo tenaz resistencia y, según los cronistas, en el cerro El Totumo de la provincia de Guayana se registró una de las matanzas más grandes de españoles cuando enviados por Antonio de Berrío desde Santo Tomás de Guayana, se dirigían al encuentro de la misteriosa Manoa, una supuesta ciudad donde la arena se confundía con el oro. De 300 sobrevivieron 30 y de allí se desprende la leyenda relativa a Nuestra Señora de las Nieves, patrona de Ciudad Bolívar.

Demografía aborigen

         Para la llegada de los conquistadores se estima que la población del continente era de unos ocho millones de habitantes y su cultura o civilización estaba en varios estadios. La de Venezuela, por ejemplo, se apreciaba en una escala menor que la de los Chibchas de Colombia, Los Incas del Perú, Los Aztecas de México y Los Mayas de Centroamérica que se tienen como los más avanzados de entonces.
         Apenas once familias lingüísticas se localizaban en Venezuela: la de los auakes, calianos, shirianos, yaruros, sálibas y guaraunos diseminados en las cuencas de los ríos de toda la Guayana (Bolívar, Amazonas, Delta Amacuro); los Otomanos en llanos del sureste de Venezuela: los Jiraharas, en Lara, Falcón, Zulia y Yaracuy; los Timotes, en los Andes; los Aruacos que ocupaban la parte norte de Venezuela y los Caribes, nación belicosa más reciente que dominaba todas las regiones fértiles del norte venezolano.
         De acuerdo con los Censos de población indígenas más reciente, Venezuela tenía 314.772 individuos para 1992. Esta población pertenece a un total de 26 etnias, siendo la Wayuu (Goajiros) la más numerosa, pues sus 179.318 integrantes representan 57% del total de la población indígena nacional. También tienen volúmenes importantes los Warao (Delta) 24.555 personas equivalente al 7,8 % del total; los Pemón (Gran Sabana) 20.607 individuos igual al 6,5%; los Yanomami, 15.193, 4,8%; los Añu, 12.969, 4,1%; los Piaroa, 11.915, 3,7%. Estos últimos en Amazonas; y los Kariña, 10.490 = 3.3% en Anzoátegui. La etnia más pequeña son los Mapoyo en le Estado Bolívar, cuyos 186 miembros representan el 0,05% de la población indígena nacional. 
         En Guayana (Bolívar, Amazonas, Delta) los grupos étnicos más antiguos, sucesores directos del hombre venezolano que vivió unos 17 mil años cazando animales gigantes como el Gliptodone y el Magaterio, son los Warao del Delta, los Sanemá y Yecuana llamado también Waica, Guaharibo o Sharishana que viven en el Alto Orinoco y en casi todos sus afluentes superiores. Los Yanomami habitan en la Sierra de Maigualida.
         En orden de antigüedad le siguen los Arahuacos -3 mil años-, en Río Negro y Guainía, agricultores e inventores de la cerámica, representados por los indios Bariva, curripaco y piapoco, entre otros.


El pueblo Caribe

El gran pueblo Caribe, predominante en casi todo el Estado Bolívar, es más reciente. Llegó a Venezuela unos siglos antes que los españoles y se halla actualmente representado por los Pemón, en la Gran Sabana; los Kariñas, en la zona de Moitaco; los Panare y Mapoyo en zonas bajas del Caura y Cuchivero y los Maquiritare en el Alto Caura, Erebato, Ventuary, Padamo y Alto Orinoco.
         Todos los representantes Caribe tienen en común unas lenguas semejantes, ricas y muy expresivas extendidas en la mayor parte de la topografía de Guayana. Su cultura y su filosofía del mundo y de la vida son totalmente distintas a la etnias antiguas.
         Viven en churuatas que son amplias viviendas cónicas hechas de palma y madera en las que pueden albergarse hasta 50 personas. La alimentación se basa principalmente en productos agrícolas (yuca, maíz, topocho), cultivan el totumo que los provee de recipientes domésticos. Para la caza se valen de la cerbatana, del barbasco y del arpón para la pesca. Quienes se encargan de la mayor parte del trabajo agrícola son las mujeres. Con la yuca amarga elaboran el casabe a través del típico rallado y el sabucán. Su bebida  preferida es el agua y se embriagan con el yare y el cachire. El jefe de la comunidad es el de mayor edad. Prevalece la endogamia local aparentemente, pero existen lazos exogámicos interlocales. Tienen Chamames o brujos para curar las enfermedades. Su religión gira en torno al animismo. Creen en los astros, plantas, animales y fenómenos naturales. Los Panare, por ejemplo, se creen hijos del Moriche. Para ellos hay espíritus o genios vigilantes de su conducta, la cual según el caso premian o castigan.
         En resumen,  la población indígena de Guayana pertenece en su mayoría a la cultura del bosque tropical suramericano, fundamentada principalmente en la práctica cíclica y rotativa de la caza, la pesca, la recolección y la agricultura conuquera. Su organización social está regida por las relaciones de parentesco y el sistema económico orientado hacia la autosustentación con un modo de producción-consumo comunitario e igualitario. El trabajo es dividido de acuerdo con la edad y el sexo.
         El peligro de extinción de las poblaciones indígenas y manifestaciones culturales está en un proceso que alienta la falta de una política de protección y defensa ante el decrecimiento demográfico por enfermedades extrañas al medio, proceso de transculturación que los lleva a perder su identidad, a asumir conductas socio-patológicas y, finalmente, por el despojo arbitrario y violento de sus tierras ancestrales.
         Lino Duarte Level, historiador nacido en Angostura el siglo diecinueve, sostiene que los arucas, descendientes de la raza de los tupíes, indígenas del Sur de la América Meridional, fueron los primeros pobladores de Guayana y también los inventores de la hamaca, los propagadores del cultivo del tabaco y del maíz. Se dedicaron a la cerámica y canjeaban sus productos con otras tribus. 
         Después de los arucas vino del mismo sur la raza Caribe que invadió las Antillas desde Venezuela y no al contrario como algunos investigadores afirman. Los Caribes que en un comienzo fueron sometidos por los arucas, se sublevaron y al final se reafirmaron como raza más fuerte.
         Los tupíes, los arucas y los caribe, pertenecen a un mismo grupo lingüístico, aunque con variedad somatológica debida a las circunstancias de estar ampliamente diseminados.
        






jueves, 9 de febrero de 2017

LOS REYES CATÓLICOS

En 1492 cuando un nuevo continente –América- quedó al descubierto para el mundo europeo, España, propiciadora de ese acontecimiento, acababa de librar su última batalla contra los moros que la escindieron y sometieron durante ocho siglos.
La España, secularmente conquistada por los fenicios, luego por los romanos, después por bárbaros y visigodos y finalmente por los musulmanes, lograba su independencia y unificación con la lección bien aprendida para pagar con la misma moneda a otros pueblos como la América indígena.
         La reconquista de España en poder de los moros, la sellaron los reyes católicos, Fernándo e Isabel con la toma de Granada mediante una lucha sostenida de diez años.
         Fernándo, Rey de Aragón, nacido en Zaragoza en 1452, había contraído matrimonio con Isabel, Reina de Castilla, a raíz de la muerte de su hermano Enrique IV, haciendo de esta manera posible la unión de los reinados de Castilla y Aragón en 1479.
         Enarbolando la divisa de “tanto monta, monta tanto Isabel como Fernándo” llevaron a cabo la centralización administrativa, al reforma judicial, la pacificación del país y combatieron a fondo la delincuencia, especialmente en la zona rural amenazada por los bandoleros. En este sentido puso en práctica en 1476 la Santa Hermandad disponiendo para ello una milicia propia.
         Cuatro años después, en 1480, por Bula de Sixto IV, Fernándo autorizó la creación del Santo Oficio, con el que la Inquisición tomó un nuevo sesgo encaminado a reprimir la superstición y la hechicería salvaguardando la unidad de la fe. El Tribunal del Santo Oficio podía imponer cualquier pena, excepto la de la muerte, que a su indicación era dictada por el poder civil. La implantación del Santo Oficio la motivaron las actividades de los judaizantes o falsos conversos, muchos de los cuales ocupaban cargos de responsabilidad. De manera que contra los judíos, el rey Fernándo fue implacable y terminó expulsándolos en 1492, luego de la toma de Granada.
         En este mismo año, Cristóbal Colón realizó el viaje del descubrimiento de América, por cuenta de Castilla. Asimismo, dentro del mismo reinado, los tres viajes siguientes y también exploraciones importantes como las de Juan de la Cosa, Alonso de Ojeda, Vicente Yánez Pinzón, Diego de Lope y Rodrigo de Bastida. Se creó el Consejo de Indias para la administración de los nuevos dominios así como la Casa de Contratación para la actividad comercial.
         Durante su Tercer Viaje, Cristóbal Colón descubrió las costas orientales de lo que es hoy Venezuela, empezando por la isla de Trinidad y la desembocadura del gran río de los uayanos.





martes, 7 de febrero de 2017

CRISTÓBAL COLÓN

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Guayana, por el Delta del Orinoco, fue la primera tierra de Venezuela vista por el Almirante Cristóbal Colón. Ocurrió el 2 de agosto de 1498 en el tercero de un total de cuatro viajes realizados para descubrir el nuevo mundo.
         Luego de larga y penosa travesía iniciada el 30 de mayo desde la villa de San Lúcar, el marino Alonso Pérez se subió a la gavia el mares 31 de julio y anunció que desde la cofia del mastelero veía tierra (era la Isla de Trinidad), lo cual provocó una explosión de alegría y por consiguiente de “Salve Regina” rezada por toda la tripulación.
         El Almirante enrumbó sus tres naves en esa dirección a donde, según dice en carta enviada a los Reyes Católicos “Llegué a hora de completas a un cabo a que dije de la Galea después de haber nombrado a la isla de la Trinidad, y allí hubiera muy buen puesto si fuera hondo. Allí tomé una pipa de agua, y con ella anduve ansi hasta llegar al cabo,  y allí hallé abrigo de Levante y buen fondo y así mandé seguir y adobar la vasija y tomar agua y leña y descender la gente a descansar de tanto tiempo que andaba penando”.
         Colón navegó toda la desembocadura del Orinoco, desde Boca de Serpiente hasta la Boca del Dragón, inmerso en el inusitado asombro que le producía el ruido espantoso de las aguas, de la pelea incesante entre el agua dulce y la salada, de las hileras encrespadas de las corrientes y de un río inconmensurable que parecía venir del infinito.
         Aquel espacio como un lago entre las costas orientales del Delta y las costas occidentales de Trinidad, lo navegó cautelosamente, excitado y abrumado por las reflexiones místicas que le suscitaba el inefable paisaje natural. Quería tal vez que las ninfas de las aguas o las driadas de los manglares le aclararan sus auscultaciones: “grandes indicios son estos del Paraíso terrenal escribía- porque sitio es conforme a la opinión de santos teólogos, y así mismo las señales son muy conformes que yo jamás leí ni oí que tanta cantidad de agua dulce fuese así e vecina con la salada; y de ello ayuda la suavísima temperancia, y si de allí del Paraíso no sale, parece aún mayor maravilla, porque no creo que se sepa en el mundo de río grande y tan fondo”.
         El misterioso Almirante, con sus reacciones sensoperceptivas se aproximaba inconscientemente a la verdad mitológica de los aborígenes que crían aquellos de verdad como el Paraíso. Un Paraíso donde aún no anidaba el infierno de la Manigua que atrae y devora a los afiebrados buscadores de oro. Aquel Paraíso tenía a su Dios que era Amalivac, el dios de la esperanza que llega, procrea y luego parte en una curiara hacia el otro lado del mar dejando en la aldea el presentimiento de que volverá.
         Cristóbal Colón, cerebro de aquella insólita expedición que se asomaba por las bocas de aquel río anunciador de un mundo misterioso y edénico, era un hombre de 47 años, nacido en la Puerta del Olivelli, Génova, posiblemente entre el 26 de agosto y el 31 de octubre de 1451.
         Su madre Susana Fontanarosa quería que fuese tejedor como su padre el genovés Domenico Colón y aunque lo fue en un principio como también cardador y tabernero, terminó siendo navegante o marino por sobre todos los oficios.
         Comenzó su vida de marino navegando muy joven entre Savona y Génova y aprendió muchos secretos de su hermano Bartolomeo Columbo cuando, según el cronista genovés Antonio Gallo, éste se instaló en Portugal en donde, para ganarse la vida, se dedicó a confeccionar mapas para uso de navegantes.
         Todos los años salían de Lisboa expediciones hacia las costas occidentales de África revelando tierras continentales y pueblos desconocidos. Bartolomeo, influenciado por el estudio de los mapas y familiarizado con las aventuras y narraciones de los navegantes, se enteró de muchas cosas de las que informó constantemente a su hermano.
         Juan Manzano, profesor de la universidad Complutense de Madrid, publicó en 1976  “Colón y su Secreto”, un libro en el que sostiene que el Almirante tenía conocimiento de lo que estaba más allá del Mar Teneroso. Lo cierto es que algo sabía de ese mundo ingnoto que incluso 4 años antes de Cristo intuyó Séneca cuando cantó: “Tras luengos años verná / un siglo nuevo y dichoso / que el Océano anchuroso / sus límites pasará / Descubrirán nuevas tierras / Verán otro nuevo mundo / Navegando en gran profundo / que ahora el paso nos cierra / La thula tan afamada / como el mundo postrero / quedará en esta cerrara / por muy cercano contado”.
         Algo sabía Colón que hasta aquí llegó con afanosa terquedad, sólo que nuca supo adonde había llegado ni, con respecto a Guayana, qué estaba más allá de sus especulaciones míticas.


lunes, 6 de febrero de 2017

VICENTE YAÑEZ PINZÓN

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La historia común atribuye a Vicente Yáñez Pinzón, nacido en la localidad andaluza de Palos de Frontera (Huelva),  el descubrimiento del Río Orinoco (Río Dulce), en 1500. Pero quien primero da cuenta de la existencia del gran río, llegando a confundirlo con el Ganges o algún Río del Paraíso, es Cristóbal Colón en su Tercer Viaje.
Ciertamente, Vicente Yáñez Pinzón, dos años después, hizo un reconocimiento más preciso del gran Río, al igual que del Amazonas y para ello le valió sin duda su pasión por la hidrografía y la cartografía, de la cual se sirvió Colón durante su primer viaje, especialmente cuando tras encallar la Santa María en un banco de arena frente a Santo Domingo, el 24 de diciembre de 1492, se trasladó a la carabela La Niña que venía capitaneando este Vicente Yáñez, hermano de Martín Alonso, comandante de La Pinta.
         En 1499 Vicente Yánez Pinzón obtuvo individualmente licencia para proseguir los descubrimientos hechos por Colón y se hizo a la mar al mando de cuatro carabelas y 75 tripulantes, tratando de buscar hacia el inexplorado Sur, lo que lo llevó a constituirse en el primer navegante en cruzar la línea equinoccial, pero de manera accidental., pues llegando a las islas de Cabo Verde, sus barcos fueron arrastrados por una tormenta que le hizo alcanzar la costa del Brasil en enero de 1500.  Navegó 600 leguas a lo largo de la costa en dirección noroeste, y descubrió la desembocadura del Amazonas y del Orinoco, al cual denominó Río Dulce.  Prosiguió hacia el mar de las Antillas y por las costas de Guayana y desde Paria se dirigió  a la isla de La Española.  Luego de perder dos barcos durante la exploración de las Bahamas regresó a España en septiembre de 1500.
         Al regresar a España e informar en septiembre de 1500 sobre estos nuevos descubrimientos, las autoridades le concedieron permiso para colonizar y gobernar esas tierras del Amazonas y del Orinoco, lo que no pudo llevar a cabo por carecer de recursos. No obstante, continuó explorando hasta el grado 40 de latitud Sur, cerca de lo que es hoy Río de Janeiro. Una de estas expediciones de exploración la hizo junto con el navegante Juan Díaz Solis, sucesor de Américo Vespucio como Piloto Mayor del Reino y descubridor del Río de la Plata.
         Vicente Yáñez Pinzón al igual que otros conquistadores del Nuevo Mundo aportó importantes datos al geógrafo e historiador italiano Pedro Mártir de Anglería, cronista real y miembro del Consejo de Indias, para confeccionar el mapa de 1511 donde aparece por primera vez el Orinoco, aunque sin nombre.
         Las tierras que le autorizaron para colonizar y gobernar las obtendría después de su muerte ocurrida en 1525, Diego de Ordaz, uno de los más valientes capitanes de Hernán Cortes.












sábado, 4 de febrero de 2017

DIEGO DE ORDAZ

Don Diego de Ordaz fue el primer hispano en penetrar y explorar el Orinoco en casi toda su extensión. También había sido el primero en subir hasta el cráter de un volcán en erupción, el Popocatepetl, durante la conquista de México y el que hizo rendir al valiente Guatimozin, último emperador azteca.
            Nacido en Castroverde de Campos, provincia de Zamora, en 1480, fue sin duda uno de los conquistadores españoles más decididos y temerarios. Acompañó a Diego Velásquez en la conquista de Cuba y éste lo designó para que formase parte de la expedición de Hernán Cortes, al lado del cual puso a valer su ingenio temerario para quebrar la rebeldía de los aztecas en la defensa de su suelo, no obstante haber sufrido varias herida y perdido su mano derecha.
            Como recompensa llegó a tener haciendas, tierras, solares y estancias. Solamente en una laguna inmediata a México, llamada Tepecingo, disfrutaba media legua en circuito donde había toda pieza de caza.
Pero aquel reposo y privilegios no lo satisfacía y, obsesionado por las tierras vírgenes de Venezuela avistadas por él cuando expedicionó junto con Alonso de Ojeda y teniendo noticias de  las riquezas pregonadas por navegantes que en dirección a España hacían escala en Cuba y Veracruz, escribió repetidas veces al Consejo de Indias solicitando licencia para emprender a expensas suyas la conquista de territorios no ocupados de América, especialmente los comprendidos en el curso de 200 lenguas entre los términos de la posesión del reino de Portugal (Brasil) hasta los límites de las concesiones a los alemanes, vale decir, desde la desembocadura del Amazonas (Marañón) hasta Macarapana al oeste del Golfo de Cariaco.
El Consejo de Indias terminó por darle luz verde a la solicitud de Ordaz, recomendándolo ampliamente, de manera que la Capitulación se le da favorablemente y la expide la Reina, en lugar del Rey Carlos, en Madrid, el 20 de mayo de 1530. Obsequiado de esta manera, remata todos sus bienes, abandona México en compañía de sus amigos y hombres de confianza (Juan Cortejo y Alonso Herrera) y asume la responsabilidad bajo el título de Comendador, Adelantado y Alguacil Mayor en la conquista y poblamiento de las tierras sugeridas, vale decir, las que van desde el Marañón hasta Macarapana, al Oeste del Golfo de Cariaco, “por todos los días de vuestra vida con salario de setecientos veinticinco mil mares (maravedíes) en cada un año contados desde el día que vos hizieredes a la vela en estos nuestros reinos, para hacer la dicha población e conquista, los cuales vos an de ser pagados de las rentas e derechos a nos pertenecientes en la dicha tierra que assy abeys de poblar”.
El 13 de diciembre de 1530, día de Santa Cecilia, cuatro naves con 600 hombres y 36 caballos a su mando, zarparon con buen tiempo de Tenerife, Islas Canarias, rumbo a tierras vagamente conocidas y, por lo tanto, inexploradas, que parecían jurisdiccionales del Río Marañón, pero fuera de las posesiones del Reino de Portugal.
            Luego de prolongados períodos de calma y tempestades que lo desviaron de la ruta y disgregaron las naves, avistaron tierra dos grados por encima del paralelo equinoccial, a los veintiséis días de navegación. Pero no hallaban lugar adecuado para fondear los barcos y centrar su comando de operaciones hasta que lo vieron en Paria ya a mediados del mes de marzo de 1531.
            Pero Paria, al igual que Cubagua, era jurisdicción discutible, pues allí Antonio Sedeño, Gobernador de Trinidad, tenía un Fuerte al mando de Juan González de Sosa; de todas maneras, Ordaz impuso su fuerza y utilizó al propio Juan González, al mando de un grupo de sus hombres, para hacer una exploración previa del estuario. González, no obstante, se aventuró hasta la propia desembocadura del Caravaca, como los indígenas se referían al Río Caroní. Allí él y su compañía escucharon por primera vez el nombre de Uayana. Uayana se llamaba aquellas tierras selvosas avasalladas por inmersos caudales de agua.
            Y si aquellas tierras así se llamaba, sus habitante entonces tenían que ser guayanos, se dijo para sí Juan González estando aguas abajo de regreso, para informarle a Diego de Ordaz el resultado de sus exploraciones, pero ese inmenso río que desembocaba a través de una intrincada red de caños ¿Cómo se llamaba? ¿Cuál era el nombre de ese gran río que el Almirante Colón llegó a confundir con el Gandes? Más tarde se enterará que el río ostentaba varios nombres según la topografía de su curso: Uriaparia, desde el estuario hasta la desembocadura del Caroní; Urinoko o Ibirinoko más adelante y Barraguán en el curso de su nacimiento.
           
Primera expedición por el Orinoco

El 23 de junio de 1531, en plena época de lluvia e inundaciones. Diego de Ordaz inicio contra corriente la penetración del Orinoco. Venciendo en cada escala la resistencia del aborigen, fue explorando y penetrando el inmenso curso de agua hasta llegar a la desembocadura del Meta y luego a las torrenteras de Carichana con una tripulación mermada en 80 hombres, extenuada y a punto de rebelión por el trato cruel y la inseguridad de un retorno cada vez más incierto.
            La voz ¡Uayana! ¡Uayana! Escuchada por Juan González durante la exploración previa vuelve a hender los aires de las bocas del Caroní y el Conquistador queda impresionado. Nunca más aquellos hombres de ultramar olvidarán la reiterada voz aborigen. Desde entonces Uayana o Guayana habrá de ser siempre para el mundo todo aquel inmenso territorio donde la Naturaleza recrea la fuerza eterna de su vitalidad.
            Más tarde, en el trayecto fluvial que sigue hasta el río Arauquita, no se oye otra voz aborigen que la de Urinoko y Orinoco será castellanizado conforme a la etimología primitiva: Ori; confluencia y Noco; lugar (lugar de confluencia). Orinoco será por sobre los otros nombres que seguirán después hasta sus cabeceras, incluyendo Uriaparia en el primer tramo de la navegación.
            Seis meses tardó en remontar unas 160 leguas del Orinoco y emprendió el regreso en Enero de 1531 favorecido por la corriente que lo puso en el. Fuerte de San Miguel de Paria en apenas  veinte días.  Regresaba hecho una ruina, sin poder siquiera recuperar lo invertido, producto de la riqueza lograda en Tasxichtlan. Retornaba con su gente mermada y enferma, cansada y ganosa de tirar la toalla como en efecto ocurrió. Muchos desertaron y para justificarse, lo acusaron ante el gobierno de Cubagua a cargo del Alcalde Pedro Ortiz Matienzo, quien le hizo juicio y trasladó preso  a la Audiencia de Santo Domingo.
            Allá, luego de consultada la Corte, fue absuelto y decidida la devolución de sus bienes. No conforme, quiso vindicar la conducta en su contra asumida por el Alcalde, llevándolo ante la Corte, pero en el curso de la navegación el Comendador murió y su cadáver lanzado al mar en un serón.
            La expedición como empresa individualista fue un fracaso, pero España ganó un gran espacio territorial y una importantísima vía fluvial de comunicación con el Reino de Granada. A esa edad de su muerte con la que se especuló añadiéndole el ingrediente de supuesto homicidio por envenenamiento, a esa edad aún -52 años-, el Comendador don Diego de Ordaz no podía ver claro el Paraíso y aunque quería insistir, sin descanso porque nunca lo tuvo, en el fondo se sentía golpeado y enfermo. Bien valió en el verso de Castellanos este epitafio que nunca pudo diluir la sal de su sepultura: “Déle nuestro Señor su paraíso / que es lo cabal y cierta gentileza / y el descanso de vida transitoria / que le faltó, el de Dios en su Gloria”.
           
Segunda expedición

            El nombre de Alonso de Herrera, natural de Jerez de la Frontera, se inscribe trágicamente entre los primeros Capitanes que comandaron expediciones por el Orinoco. A él le toco comandar la segunda.
            Acompañó a Diego de Ordaz durante la primera expedición y en 1534 volvió inconforme para ir más allá, remontar por primera vez al caudaloso Río Meta o Metacuya como era conocido por los aborígenes. Pero volvía, no por su cuenta y riesgo, sino bajo las órdenes de Jerónimo de Ortal, en cuyos brazos murió Ordaz cuando presuntamente fue envenenado por la Justicia Mayor de Cubagua, Pedro Ortiz Matienzo, en el trayecto Santo Domingo-España.
            El Rey Carlos Primero le había traspasado los derechos capitulares del hazañoso Diego de Ordaz y él con dos barcos y 160 hombres aspiraba proseguir con mejor acierto la ruta del fracasado Comendador. Zarpó del puerto de Sevilla el 18 de agosto de 1534 y dos meses después, el 13 de octubre, ya estaba de vuelta en el Golfo de Paria, reunido con Alonso de Herrera, quien había permanecido en el Fuerte, hambriento y hospitalizado, cuidando los intereses de Ordaz.
            Herrera aceptó la nueva situación y mientras Jerónimo de Ortal se dirigía a Cubagua a verificar un refuerzo que había llegado de España al mando de Juan Fernández de Alderete, él se adelantó a remontar de nuevo el Orinoco bajo instrucciones de Ortal, quien le prometió navegar posteriormente a la retaguardia. Ortal, hostilizado por los Uayanos, no pasará más allá de las Bocas del Caroní. Herrera, en cambio, a sangre y fuego, superará la resistencia aborigen hasta el Meta, donde siete flechas envenenadas lo traspasan de banda a banda.
            Alonso de Herrera descubrió al Meta a finales de 1535 y lo remontó unos 100 kilómetros. Junto con él perecieron siete de sus mejores hombres.
            El Alguacil Mayor Alvaro de Ordaz, sobrino del extinto Comendador, asumió el mando y emprendió el retorno de la fracasada expedición hasta encontrarse con su jefe Jerónimo de Ortal varado en la Isla de Trinidad. Este Ortal, nativo de Zaragoza y Contador que fue de al Real Hacienda de Nueva Cadiz, morirá 15 años después de Santo Domingo.
            Es importante acotar que mientras esto ocurría en el Orinoco en 1535, allá en España, Gonzalo Fernández de Oviedo, quien había formado parte de otras expediciones anteriores, daba a conocer su Historia General y Natural de las Indias, obra que ha sido fundamental para el conocimiento de la América posterior al descubrimiento.