jueves, 29 de septiembre de 2016

JOSÉ GABRIEL OCHOA


Prominente político y militar guayanés, distinguido durante la Guerra Federal, al lado de Ezequiel Zamora y Juan Crisóstomo Falcón, no obstante permanecer Guayana, al igual que las provincias del Zulia y de los Andes, al margen de esta larga y cruenta guerra de cinco años.
         Excepto algunos brotes puntuales y esporádicos, Guayana permaneció ajena a la Guerra Federal y este comportamiento tan beneficioso para su economía lo debe en buena parte a la habilidad del gobernante Juan Bautista Dalla Costa.
         No quiere decir esto indiferencia total por esa guerra larga y cruenta que conmovió al país durante cinco años y que tenía como bandera la justicia social. Hubo hombres importantes en Guayana que estuvieron en sintonía con el proceso, unos que participaron activamente en su propia geografía como Encarnación Martínez y otros como José Gabriel Ochoa que se fueron directamente a la guerra al lado de Ezequiel Zamora.
         José Gabriel Ochoa, nacido en Angostura en 1818, conoció al General Ezequiel Zamora cuando éste ejercía la Comandancia de Armas de la Provincia de Guayana en tiempos de José Gregorio Monagas y siendo gobernador Francisco Capella (1853-1856).
         Ochoa, administrador del prócer Tomás de Heres, quien era conservador, perteneció sin embargo a la “Sociedad Liberal de Guayana” que se había fundado el 19 de abril de 1844 y desde cuyas filas ascendió a importantes escaños de la política regional y nacional.
         Hijo de Antonio José Ochoa y de María Manuela Urbina, incursionó muy temprano en la política siguiendo las huellas de su padre, quien era heresiano, pero en el fondo lo atraía la pasión venezolanista de Antonio Leocadio Guzmán reflejada en “El Venezolano” que circulaba profusamente en Caracas, sin dejar de tocar muchas veces con retardo en ciudades importantes como Ciudad Bolívar. Algunos ejemplares llegaban ocasionalmente a Guayana y su tono combativo lo imitaba muy bien “El Filántropo” de los Hermanos Ayala, fuertemente financiado por la Casa Mercantil de los Dalla-Costa.
         La muerte del General Tomás de Heres, a quien hacían rotunda oposición los “Filántropos”, liquidó las pasiones y así con mayor tranquilidad pudo Ochoa al igual que otros amigos como José Tomás Machado, Encarnación Martínez y Justo Berenguel, participar en la fundación de la Sociedad Liberal de Guayana, a imitación de la Sociedad Liberal de Caracas que en 1840 había fundado Tomás Lander y que finalmente se transformó en lo que fue después el Partido Liberal, plataforma de la Guerra Federal.
         En 1848, José Gabriel Ochoa cumplía 30 años cuando fue electo diputado provincial y como tal puso a prueba sus dotes de orador, pues era hombre de fácil palabra, convincente y dialéctico. Al año siguiente, el presidente del Estado, José Tomás Machado, lo llamó para que lo acompañara en la Secretaría General y desde allí hizo los primeros contactos con sus amigos José Marzón, José Fermín Carreño, José Ramón Serrano, Pedro Mares y otros, para fundar la Logia “Asilo de la Paz”, la cual quedó constituida el 26 de octubre de 1854, siendo él su primer venerable maestro, grado 18.
         Durante la dinastía de los Monagas su ascenso como político era tal que ya en 1856 era Presidente de la Cámara de Representantes del Congreso Nacional. Este Congreso dividió a Venezuela en las 20 provincias que constituyeron luego los veinte Estados de la unión.
         Pero el deseo de José Tadeo Monagas de querer perpetuarse en el Poder a través de una reforma constitucional, suscitó disgusto y rechazo tanto en las filas de los liberales como de los conservadores, por lo que estos dos partidos se unieron para destronarlo presentando como punta de lanza a Julián Castro, Gobernador de Carabobo, quien, con un ejército de cinco mil hombres, marchó a Caracas desde Valencia para asumir el Poder.
         A fin de lograr el mayor respaldo a su movimiento denominado “Revolución de Marzo”, Castro prometió a los trabajadores, sirvientes y campesinos, liberarlos de las deudas contraídas con sus patronos, siempre y cuando tomaran las armas a favor de la insurrección; pero, una vez en el Poder; los conservadores alegaron inconveniencia y presionaron para que tal promesa no se cumpliera. Esto avivó el descontento y arreció la oposición de hombres como Juan Crisóstomo Falcón, Ezequiel Zamora, Wenceslao Casado, Antonio Leocadio Guzmán, José Gabriel Ochoa, Fabricio Conde y otros que a la postre fueron expulsados por decreto de Castro dictado el 7 de julio de 1858, mientras en los valles de Aragua, en la Sierra de Carabobo y en los llanos de Portuguesa se registraban brotes armados de campesinos. Se había encendido la chispa de la Guerra Federal.
         En tanto esto ocurría en Venezuela y Julián Castro intentaba la forma de conciliar las parte a través de una reforma constitucional, en Curazao y San Thomas, los expulsados líderes del liberalismo se organizaban en torno a un programa para iniciar en Venezuela una revolución, la cual estalló el 20 de febrero de 1859 cuando el comandante Tirso Salavarría, seguido de 40 hombres asaltó el cuartel de Coro y lanzó el “Grito de la Federación”, cuya fecha pasó luego a formar parte del Escudo Nacional.
         De inmediato despachó una goleta a Curazao, a bordo de la cual dos días después desembarcó en La Vela el general Ezequiel Zamora junto con José Gabriel Ochoa y otros oficiales. Posteriormente, el general Falcón desde San Thomas desembarcó por la boca del Yaracuy y Juan José Sotillo por el Oriente.
         Casi todos los estados. Marcadamente los llanos en toda su extensión y regiones circunvecinas fueron dominados por la guerra. Sólo los Andes, el Zulia y Guayana quedaron al margen de la ardorosa contienda subrayada por numerosos brotes guerrilleros entre los cuales destacaron tres batallas importantes: la de Santa Inés el 10 de diciembre de 1859 ganada por Zamora; la de Coplé, perdida por Falcón frente a la fuerzas gubernamentales al mando de León de Febres Cordero y la de Cuchivacoa.
         José Gabriel Ochoa participó al lado de Zamora en las campañas de Barinas; en las maniobras efectuadas por Zamora contra José Laurencio Silva, en San Lorenzo. Estuvo en la batalla de Santa Inés y en los combates subsiguientes del El Bostero, Maporal, El Corozo, y Curbatí en la ruta de Zamora hacia Caracas o hacia la muerte, pues en las acciones preliminares para asaltar la ciudad de San Carlos, recibió un balazo mortal en la cabeza, 10 de enero de 1869.
         Si bien la muerte de Zamora resultó un duro golpe para la revolución federalista, esa continuó adelante con Falcón y Guzmán Blanco hasta la fima del Convenio de Coche el 24 de abril de 1863, que significó el triunfo de la Federación y el ascenso al Poder del General Falcón.
         El general José Gabriel Ochoa, subsecretario de Falcón, no tuvo de acuerdo con el Convenio porque se reconocía a Páez como Jefe Supremo y a la Asamblea que debía sustituirlo, integrada en partes iguales por diputados federalistas y liberales. De todas maneras lo acató y tras la reestructuración de la República de acuerdo con el programa federalista, se lanzó como diputado a la Asamblea Nacional Constituyente por el Estado Guárico toda vez que Guayana no tenía las cuentas bien claras con la Federación.
         En efecto, triunfante la Federación, Falcón comisionó al General José Gabriel Ochoa para que se trasladara a Guayana a solicitar de Juan Bautista Dalla Costa la entrega de la provincia. Mas éste no estuvo de acuerdo con la presencia ni las condiciones de Ochoa y pidió a Falcón enviara a otro emisario que resultó ser el general José Loreto Arismendi, Jefe del 4to circuito militar que abarcaba a Barcelona y Guayana. Convencido Dalla Costa, hizo entrega formal de la provincia y una Asamblea constituyente declaró a Guayana Estado Soberano integrado a la Federación y designó por sugerencia de Arismendi, a José María Frontado, Presidente Provisional.
         La Asamblea Nacional Constituyente de la Federación por su parte, se instaló el 24 de diciembre de 1863 con 69 diputados bajo la dirección de Antonio Guzmán Blanco y José Gabriel Ochoa. Como secretario actuó el coronel José María Ortega Martínez. La diputación después aumentó a cien al irse incorporando representantes de provincias. Guayana tuvo problemas debido a que su representación integrada por Pedro Cova, Francisco Padrón, Ramón Isidro Montes, Hilarión Gambús y Elías Calderón, no fue admitida por ponerse en entredicho la forma como fueron escogidos los candidatos. Lo cierto es que todos habían apoyado la dictadura de Páez contra la guerra federal.
         El 28 de marzo de 1864 fue aprobada la Constitución de los Estados Unidos de Venezuela. El ejecútese del Presidente Juan Crisóstomo Falcón tuvo lugar en Santa Ana de coro el 13 de abril. Para entonces José Gabriel Ochoa era Ministro de Relaciones Exteriores y como tal le tocó refrendarla junto con los demás miembros del gabinete.
         Además del Ministerio de Relaciones Exteriores, José Gabriel Ochoa desempeñó las carteras de Interior y Justicia (1864, 1868 y 1874); de Crédito Público (1873 y 1875). En 1872 ejerció la Presidencia de Guayana y en ese mismo año conoció y se enamoró de Doña Ezeiza Gambús con la cual contrajo matrimonio al año siguiente, vale decir, dos años antes de su muerte, acaecida en Ciudad Bolívar el 17 de febrero de 1876, a la edad de 58 años y siendo Administrador de la Aduana Marítima. 
         Las ceremonias fúnebres fueron presididas por Jacinto Gutiérrez quien lo había sustituido en el mando y tocó al Ledo. Ramón Isidro Montes la oración fúnebre exaltando el dolor que embargaba a Guayana y también, como bien expresó, a “la Patria querida, a quien sirvió con su espada, con su palabra, con su pluma: la Nación que ha perdido en él una de sus más prominentes figuras; hombres instruido, carácter enérgico, liberal concienzudo, político doctrinario, que descolló en los Parlamentos, que presidió más de una vez las altas asambleas nacionales, que desempeñó repetidas veces diversos Ministerios del Poder Ejecutivo con honra para su país y en ocasiones solemnes para la República”.
         En agosto de 1876, el Presidente del Estado, José Tomás Machado, decretó la erección de un monumento en el Cementerio para perpetuar la memoria del General José Gabriel Ochoa y excitó a la Municipalidad para que donara el área respectiva. Ese decreto coincidió con el fallecimiento del General Justo Berenguel, ocurrido el 11 de agosto de 1876 en Ciudad Bolívar. Berenguel, al igual que Encarnación Martínez se destacaron en Guayana y Oriente como guerrilleros de la Guerra Federal. 
Prominente político y militar guayanés, distinguido durante la Guerra Federal, al lado de Ezequiel Zamora y Juan Crisóstomo Falcón, no obstante permanecer Guayana, al igual que las provincias del Zulia y de los Andes, al margen de esta larga y cruenta guerra de cinco años.
         Excepto algunos brotes puntuales y esporádicos, Guayana permaneció ajena a la Guerra Federal y este comportamiento tan beneficioso para su economía lo debe en buena parte a la habilidad del gobernante Juan Bautista Dalla Costa.
         No quiere decir esto indiferencia total por esa guerra larga y cruenta que conmovió al país durante cinco años y que tenía como bandera la justicia social. Hubo hombres importantes en Guayana que estuvieron en sintonía con el proceso, unos que participaron activamente en su propia geografía como Encarnación Martínez y otros como José Gabriel Ochoa que se fueron directamente a la guerra al lado de Ezequiel Zamora.
         José Gabriel Ochoa, nacido en Angostura en 1818, conoció al General Ezequiel Zamora cuando éste ejercía la Comandancia de Armas de la Provincia de Guayana en tiempos de José Gregorio Monagas y siendo gobernador Francisco Capella (1853-1856).
         Ochoa, administrador del prócer Tomás de Heres, quien era conservador, perteneció sin embargo a la “Sociedad Liberal de Guayana” que se había fundado el 19 de abril de 1844 y desde cuyas filas ascendió a importantes escaños de la política regional y nacional.
         Hijo de Antonio José Ochoa y de María Manuela Urbina, incursionó muy temprano en la política siguiendo las huellas de su padre, quien era heresiano, pero en el fondo lo atraía la pasión venezolanista de Antonio Leocadio Guzmán reflejada en “El Venezolano” que circulaba profusamente en Caracas, sin dejar de tocar muchas veces con retardo en ciudades importantes como Ciudad Bolívar. Algunos ejemplares llegaban ocasionalmente a Guayana y su tono combativo lo imitaba muy bien “El Filántropo” de los Hermanos Ayala, fuertemente financiado por la Casa Mercantil de los Dalla-Costa.
         La muerte del General Tomás de Heres, a quien hacían rotunda oposición los “Filántropos”, liquidó las pasiones y así con mayor tranquilidad pudo Ochoa al igual que otros amigos como José Tomás Machado, Encarnación Martínez y Justo Berenguel, participar en la fundación de la Sociedad Liberal de Guayana, a imitación de la Sociedad Liberal de Caracas que en 1840 había fundado Tomás Lander y que finalmente se transformó en lo que fue después el Partido Liberal, plataforma de la Guerra Federal.
         En 1848, José Gabriel Ochoa cumplía 30 años cuando fue electo diputado provincial y como tal puso a prueba sus dotes de orador, pues era hombre de fácil palabra, convincente y dialéctico. Al año siguiente, el presidente del Estado, José Tomás Machado, lo llamó para que lo acompañara en la Secretaría General y desde allí hizo los primeros contactos con sus amigos José Marzón, José Fermín Carreño, José Ramón Serrano, Pedro Mares y otros, para fundar la Logia “Asilo de la Paz”, la cual quedó constituida el 26 de octubre de 1854, siendo él su primer venerable maestro, grado 18.
         Durante la dinastía de los Monagas su ascenso como político era tal que ya en 1856 era Presidente de la Cámara de Representantes del Congreso Nacional. Este Congreso dividió a Venezuela en las 20 provincias que constituyeron luego los veinte Estados de la unión.
         Pero el deseo de José Tadeo Monagas de querer perpetuarse en el Poder a través de una reforma constitucional, suscitó disgusto y rechazo tanto en las filas de los liberales como de los conservadores, por lo que estos dos partidos se unieron para destronarlo presentando como punta de lanza a Julián Castro, Gobernador de Carabobo, quien, con un ejército de cinco mil hombres, marchó a Caracas desde Valencia para asumir el Poder.
         A fin de lograr el mayor respaldo a su movimiento denominado “Revolución de Marzo”, Castro prometió a los trabajadores, sirvientes y campesinos, liberarlos de las deudas contraídas con sus patronos, siempre y cuando tomaran las armas a favor de la insurrección; pero, una vez en el Poder; los conservadores alegaron inconveniencia y presionaron para que tal promesa no se cumpliera. Esto avivó el descontento y arreció la oposición de hombres como Juan Crisóstomo Falcón, Ezequiel Zamora, Wenceslao Casado, Antonio Leocadio Guzmán, José Gabriel Ochoa, Fabricio Conde y otros que a la postre fueron expulsados por decreto de Castro dictado el 7 de julio de 1858, mientras en los valles de Aragua, en la Sierra de Carabobo y en los llanos de Portuguesa se registraban brotes armados de campesinos. Se había encendido la chispa de la Guerra Federal.
         En tanto esto ocurría en Venezuela y Julián Castro intentaba la forma de conciliar las parte a través de una reforma constitucional, en Curazao y San Thomas, los expulsados líderes del liberalismo se organizaban en torno a un programa para iniciar en Venezuela una revolución, la cual estalló el 20 de febrero de 1859 cuando el comandante Tirso Salavarría, seguido de 40 hombres asaltó el cuartel de Coro y lanzó el “Grito de la Federación”, cuya fecha pasó luego a formar parte del Escudo Nacional.
         De inmediato despachó una goleta a Curazao, a bordo de la cual dos días después desembarcó en La Vela el general Ezequiel Zamora junto con José Gabriel Ochoa y otros oficiales. Posteriormente, el general Falcón desde San Thomas desembarcó por la boca del Yaracuy y Juan José Sotillo por el Oriente.
         Casi todos los estados. Marcadamente los llanos en toda su extensión y regiones circunvecinas fueron dominados por la guerra. Sólo los Andes, el Zulia y Guayana quedaron al margen de la ardorosa contienda subrayada por numerosos brotes guerrilleros entre los cuales destacaron tres batallas importantes: la de Santa Inés el 10 de diciembre de 1859 ganada por Zamora; la de Coplé, perdida por Falcón frente a la fuerzas gubernamentales al mando de León de Febres Cordero y la de Cuchivacoa.
         José Gabriel Ochoa participó al lado de Zamora en las campañas de Barinas; en las maniobras efectuadas por Zamora contra José Laurencio Silva, en San Lorenzo. Estuvo en la batalla de Santa Inés y en los combates subsiguientes del El Bostero, Maporal, El Corozo, y Curbatí en la ruta de Zamora hacia Caracas o hacia la muerte, pues en las acciones preliminares para asaltar la ciudad de San Carlos, recibió un balazo mortal en la cabeza, 10 de enero de 1869.
         Si bien la muerte de Zamora resultó un duro golpe para la revolución federalista, esa continuó adelante con Falcón y Guzmán Blanco hasta la fima del Convenio de Coche el 24 de abril de 1863, que significó el triunfo de la Federación y el ascenso al Poder del General Falcón.
         El general José Gabriel Ochoa, subsecretario de Falcón, no tuvo de acuerdo con el Convenio porque se reconocía a Páez como Jefe Supremo y a la Asamblea que debía sustituirlo, integrada en partes iguales por diputados federalistas y liberales. De todas maneras lo acató y tras la reestructuración de la República de acuerdo con el programa federalista, se lanzó como diputado a la Asamblea Nacional Constituyente por el Estado Guárico toda vez que Guayana no tenía las cuentas bien claras con la Federación.
         En efecto, triunfante la Federación, Falcón comisionó al General José Gabriel Ochoa para que se trasladara a Guayana a solicitar de Juan Bautista Dalla Costa la entrega de la provincia. Mas éste no estuvo de acuerdo con la presencia ni las condiciones de Ochoa y pidió a Falcón enviara a otro emisario que resultó ser el general José Loreto Arismendi, Jefe del 4to circuito militar que abarcaba a Barcelona y Guayana. Convencido Dalla Costa, hizo entrega formal de la provincia y una Asamblea constituyente declaró a Guayana Estado Soberano integrado a la Federación y designó por sugerencia de Arismendi, a José María Frontado, Presidente Provisional.
         La Asamblea Nacional Constituyente de la Federación por su parte, se instaló el 24 de diciembre de 1863 con 69 diputados bajo la dirección de Antonio Guzmán Blanco y José Gabriel Ochoa. Como secretario actuó el coronel José María Ortega Martínez. La diputación después aumentó a cien al irse incorporando representantes de provincias. Guayana tuvo problemas debido a que su representación integrada por Pedro Cova, Francisco Padrón, Ramón Isidro Montes, Hilarión Gambús y Elías Calderón, no fue admitida por ponerse en entredicho la forma como fueron escogidos los candidatos. Lo cierto es que todos habían apoyado la dictadura de Páez contra la guerra federal.
         El 28 de marzo de 1864 fue aprobada la Constitución de los Estados Unidos de Venezuela. El ejecútese del Presidente Juan Crisóstomo Falcón tuvo lugar en Santa Ana de coro el 13 de abril. Para entonces José Gabriel Ochoa era Ministro de Relaciones Exteriores y como tal le tocó refrendarla junto con los demás miembros del gabinete.
         Además del Ministerio de Relaciones Exteriores, José Gabriel Ochoa desempeñó las carteras de Interior y Justicia (1864, 1868 y 1874); de Crédito Público (1873 y 1875). En 1872 ejerció la Presidencia de Guayana y en ese mismo año conoció y se enamoró de Doña Ezeiza Gambús con la cual contrajo matrimonio al año siguiente, vale decir, dos años antes de su muerte, acaecida en Ciudad Bolívar el 17 de febrero de 1876, a la edad de 58 años y siendo Administrador de la Aduana Marítima. 
         Las ceremonias fúnebres fueron presididas por Jacinto Gutiérrez quien lo había sustituido en el mando y tocó al Ledo. Ramón Isidro Montes la oración fúnebre exaltando el dolor que embargaba a Guayana y también, como bien expresó, a “la Patria querida, a quien sirvió con su espada, con su palabra, con su pluma: la Nación que ha perdido en él una de sus más prominentes figuras; hombres instruido, carácter enérgico, liberal concienzudo, político doctrinario, que descolló en los Parlamentos, que presidió más de una vez las altas asambleas nacionales, que desempeñó repetidas veces diversos Ministerios del Poder Ejecutivo con honra para su país y en ocasiones solemnes para la República”.

         En agosto de 1876, el Presidente del Estado, José Tomás Machado, decretó la erección de un monumento en el Cementerio para perpetuar la memoria del General José Gabriel Ochoa y excitó a la Municipalidad para que donara el área respectiva. Ese decreto coincidió con el fallecimiento del General Justo Berenguel, ocurrido el 11 de agosto de 1876 en Ciudad Bolívar. Berenguel, al igual que Encarnación Martínez se destacaron en Guayana y Oriente como guerrilleros de la Guerra Federal. 

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