viernes, 2 de septiembre de 2016

DE CRESPO A CASTRO


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Desde 1893, año en que Joaquín Crespo ascendió al Poder cabalgando la llamada Revolución Legalista contra el continuismo de Andueza Palacio, hasta 1899 que lo hace Cipriano Castro a través de una insurgencia emprendida desde las fronteras andinas, pasaron por la Presidencia del Estado Bolívar los generales Manuel González Gil, Ernesto García y Nicolás Rolando.
Manuel  González Gil, a quien Crespo sostenía con 700 hombres protegiendo sus intereses ganaderos en el Caura, era el hombre destinado por él a encabezar la revolución legalista en Guayana, pero no fue bienvenido en la División Roscio que ya sobre el Paso de Guri se dirigía a la capital bolivarense, bajo las órdenes de los generales José María Hernández (El Mocho) y Domingo Sifontes.
            De suerte que su alternativa fue regresar a al región del Caura y esperar que la Revolución triunfara como en efecto triunfó tras la derrota del general Santo Carrera y del Presidente del Estado, Juan Teófilo Siegert hijo, en Orocopiche.
            El general José María Hernández asumió la Jefatura Civil y Militar del Estado el 13 de agosto de 1892, cuando la División entró a Ciudad Bolívar, pero apenas permaneció en el Poder hasta comienzos del 93 cuando dejó la Jefatura civil y militar del Estado en manos del general Manuel González Gil, para ir a formar parte de la Asamblea Nacional  Constituyente convocada por Joaquín  Crespo y la cual sancionó una nueva Constitución el 12 de junio de 1893.
            Esta Constitución elevó a cuatro años el período constitucional, cercenó la autonomía municipal, pero adoptó la elección directa del presidente de la República a través del voto libre y secreto.
            Para el período constitucional 1894-1898, el general Manuel González Gil, jefe civil y militar, fue electo Presidente del Estado por la Asamblea Legislativa y su gestión político-administrativa resultó ser al cabo de cuatro años, del mismo corte y estilo del gobierno a nivel nacional: “una curiosa combinación de libertades políticas y corrupción administrativa”.
            Su gobierno fue tan malo que la Asamblea Legislativa, presidida por Pablo María Echenique, acordó un Voto de Censura “por el estado de bancarrota en que ha dejado a esta entidad federal y por la desmoralización en que quedaron, por su causa, ramas del Poder Público”.
            Con la imposición del general Ignacio Andrade a través de un fraude electoral para el período 1898-1902 en contra del general José María (El Mocho) Hernández, fundador del Partido Liberal Nacionalista, verdadero ganador de las elecciones, llegó al Estado Bolívar otro gobernante foráneo: el general Ernesto García.
            El general Ernesto García llegó en el vapor nacional Guanare acompañado de su esposa, de su padre José Miguel García y su hermana Ana Olimpia de Gómez, para juramentarse como Presidente del Estado el 5 de febrero de 1898.
            Llegó con antelación, el 22 de enero, y en la ocasión el trisemanario El Anunciador, editado en la Tipografía La Empresa y dirigida por Alfredo Mario Blanco desde la calle Miscelánea Nº 22, publicó un editorial en el que destacó que “Los pueblos de las Secciones Guayana y Apure que forman el Estado Bolívar anhelan la transición constitucional porque de ello depende en parte el cambio favorable de esta pésima situación económica que venimos atravesando y que tiene agobiado al comercio y a la industria en general”.
            El desconocimiento del triunfo del general José María Hernández provocó la insurrección de éste y para combatirlo militarmente el Gobierno de Andrade encomendó la tarea al general Joaquín Crespo, quien pereció en la Mata Carmelera, Portuguesa. El Mocho Hernández no supo aprovechar la coyuntura sino que suspendió las hostilidades temporalmente, dándole tiempo así al Gobierno par reorganizarse y maniobrar militarmente  contra sus fuerzas hasta  liquidarlo y hacerlo preso.
            El levantamiento de Hernández tuvo repercusiones en algunos Estados como Bolívar donde se alzaron también sus partidarios de la Región del Yuruary, 800 hombres al mando del Gral. Inocente Fernández trataron de tomar la Plaza de Guasipati, pero fueron derrotados por tropas de la Quinta Circunscripción Militar de la República, al mando de los Generales Tomás Briceño y Diego Bautista Ferrer, auxiliados oportunamente por un Batallón venido de Cumaná (Estado Bermúdez) al mando del general Martín A. Marcano, a quien le toco someter las fuerzas de Zoilo Vidal (El Caribe Vidal) y Rafael Fernández, en Guri.
            Para fortalecer al Gobierno del Gral. Ernesto García, el Presidente Andrade designó al hermano de aquél, general J. M. García Gómez, Comisionado Especial y Representante del Ejecutivo Nacional en el Estado Bolívar y le dio la Comandancia de Armas al general Pablo Guzmán.
            Con Joaquín Crespo habían llegado las corridas de toros a Guayana. Al fin y al cabo era él uno de los ganaderos más importantes del Estado en sabanas de al región del Caura. En los días de ascenso a la Presidencia del Estado del general Ernesto García, se abrió la temporada con el Circo Alegría cuyo empresario era el propio matador Ezequiel Rodríguez.
            Era una diversión de sangre y arena que divertía a los citadinos y que venía a complementar la actividad artística que tenía como escenario el Teatro Bolívar. Para entonces, 22 de enero de 1898, se constituyó en la ciudad la Sociedad Talía presidida por Guillermo Eugenio Monch, sucesor del Siegert en eso de los amargos fortificantes. Ofrecía a falta de Amargo Angostura que ahora residía en la vecina Isla de Trinidad, el Amargo de Ciudad Bolívar, como gran específico para fortalecer los órganos de la digestión, preparado sólo con vegetales principalmente indígenas.
            La Sociedad Talía tenía por objeto coadyuvar a la actividad artística en el Teatro Bolívar a través de conciertos vocales e instrumentales. Asimismo sensibilizar la conciencia pública en función de comportamientos más civilizados que desde tiempos de Guzmán Blanco se vieron patentizados en la forma de jugar los Carnavales, pues estos siempre se dieron de una manera muy primitiva.
            De allí que El Anunciador que venía circulando como trisemanario desde el 2 de junio de 1885, se expresase en los siguientes términos: “Mañana (20 de febrero de 1898) comienzan los Carnavales que la civilización y la cultura han hecho un juego social desterrando el uso del agua  y la pintura. Esta es una de las conquistas del Partido Liberal bajo la ágil dirección del Gral. Guzmán Blanco, que sustituyó las antiguas prácticas del Carnaval con fiestas cultas. Antes las familias tenían que enclaustrarse durante tres días para no exponerse a los desmanes de al multitud desenfrenada que todo lo enlodaba”.
            Pero así como el pueblo se contagiaba con la alegría en tiempos de fiesta, podía igualmente apenarse por la muerte de seres estupendos como el doctor Andrés de Jesús Montes, miembro de corporaciones científicas y de letras y decano del cuerpo consular de Chile en la ciudad, y de Jesús María Ortega, decano del gremio de impresores, fundador del primer diario que tuvo Guayana. Montes falleció el 31 de marzo de 1898 y Ortega el 21 de enero de 1899.
            El Presidente del Estado se cortaba el pelo en la Barbería Francesa de J. M. Castellani, trasladada en esos días a la calle Orinoco, al lado de la Casa Mercantil de A. Battistini & Cia. García que inició su mandato teniendo como Secretario General al historiador Bartolomé Tavera Acosta, no tuvo mucho tiempo en el mando pues en 1899  Andrade caería derrocado por el alzamiento desde los Andes del general Cipriano Castro. Apenas tuvo tiempo para un Decreto mandando a formar un jardín en la Plaza Miranda y en cada uno de los ángulos sendo bustos de bronces de Manuel Cedeño, Cornelio Muñoz, José Tomás Machado y Ascensión Farreras. La ornamentación de la Plaza Miranda se dio con el tiempo, lo imposible fueron los bustos de bronce. El busto de bronce que al final vino a presidir la Plaza fue el de Juan Bautista Dalla-Costa, decretado por el Presidente Sarría Hurtado el 27 de mayo de 1901.
            La llegada del general Cipriano Castro a la Presidencia de la República en octubre de 1899, provocó automáticamente la caída del Presidente del Estado Bolívar, general Ernesto García, quien cedió el lugar al general Nicolás Rolando, en calidad de jefe Civil y Militar. Rolando inició su mandato con Aniceto González en la Secretaría General y gobernó hasta abril de 1900 cuando fue sustituido por el general Lorenzo Guevara, luego de pacificar al Estado junto con el general José Manuel Peñaloza, tras un alzamiento “Mochista” que comenzó en Orocopiche y finalizó en Monacal.
            El general Rolando terminará rompiendo con Castro y se enfrentará a él desde las filas de la Revolución Libertadora que tuvo a Ciudad Bolívar como último reducto. Cuando Gómez rompió con Castro, fue al exterior por enfermedad y falleció en Caracas poco después de su regreso, en 1914, a los 56 años de edad.

            Este caudillo militar y político había nacido en Barcelona de Anzoátegui, el 27 de enero de 1858, hijo del inmigrante genovés Andrés rolando y de Isidra Monteverdi. Era farmacéutico graduado en la UCV. Fue figura destacada del liberalismo al lado del Joaquín Crespo y además de Jefe Militar de Guayana, Presidente del Estado Sucre y Ministro de Fomento. 

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