martes, 4 de octubre de 2016

LA CAPITAL CAMBIA DE NOMBRE


Angostura, capital de la Provincia de Guayana es suplantado por el de Ciudad Bolívar el 30 de mayo de 1846 y desde entonces se llama así en memoria del Libertador que acunó en ella las ideas redentoras de todo un continente.
         El primer nombre de la Capital guayanesa era de signo onomástico. Santo Tomás de la Guayana la bautizó don Antonio de Berrío por haber iniciado el levantamiento de al ciudad el 21 de diciembre de 1595, día de Santo Tomás, apóstol célebre por la incredulidad que manifestó acerca de la resurrección del Cristo.
         El nombre persistió a través de las traslaciones de la Capital, pero en cada caso con un cognomento, casi siempre del lugar donde era reubicada. Al ser mudada por le Gobernador Luis Monsalver en 1629 zona del caño Usupamo, fue  llamada Santo Tomás del Usupamo. En 1637 Diego López de Escobar la trasladó a la margen izquierda del Caroní, y le puso el nombre de Santo Tomás del Santísimo Sacramento de Guayana.
         Cuando en 1764 el rey Carlos III, encomendó al Comandante don Joaquín Moreno de Mendoza su traslado a la parte más angosta del Orinoco, la denominó Santo Tomás de la Nueva Guayana en la Angostura del Orinoco, aunque por abreviación solía indetificárcele Nueva Guayana o Ciudad de la Guayana, así siempre en los documentos públicos de la Colonia. El mismo Cabildo de la ciudad se daba a conocer Cabildo de Guayana y su lugar de reuniones: Sala Consistorial de Guayana. En cambio, en los documentos episcopales, hasta muy avanzado el presente siglo, no dejó de utilizarse el apelativo  Santo Tomás de Guayana.
         Angostura, nombre que resultó atractivo para Humboldt, tanto que en los relatos de su viaje es con el que identifica a la Capital de Guayana, realmente toma vuelo y resonancia con la llegada de los patriotas aunque en algunos documentos como la Ley sobre la repartición de bienes nacionales entre los militares, del 10 de octubre de 1817, y la Proclama a los guayaneses del General Manuel Cedeño, 13 de noviembre de 1817, aparecen dadas en el Cuartel General de Santo Tomas de la Nueva Guayana, la primera, y en  Nueva Guayana,  la segunda.
         El Libertador y los patriotas en general se afincaron en ese nombre y lo proyectaron a través del Correo del Orinoco a todas partes del mundo. Es entonces, a partir de la tercera época de la Guerra de Independencia cuando realmente se arraiga el nombre de Angostura en el alma de los pueblos. Llega un momento en que le nombre de Guayana tan persistente durante la época colonial, llega a confundirse con el de Angostura. Ni siquiera se habla del Congreso de Venezuela reunido en la Capital de Guayana sino del Congreso de Angostura; del  Mensaje de Angostura, del Puerto de Angostura, y para colmo el preparado que fabrican los boticarios con una corteza de quina del Caroní se hizo famoso en el mundo con el denominación Amarga de Angostura.
         En nombre de Angostura se prolongó por más de ocho decenios y cuando por fuerza legal dejó de ser al sustituirse por el de Ciudad Bolívar, quedó perviviendo a una altura de 4.500 metros sobre el nivel del mar en el Páramo de la Cordillera Oriental de Colombia y en el Estrecho de Magallanes.
         La idea de una Ciudad con el nombre del Libertador Bolívar tuvo su origen en el Congreso de Angostura de 1819, donde se sancionó la primera Constitución centralista de Venezuela, sustituida inmediatamente por la Carta Fundamental  de la República de Colombia que comprendía la reunión de Venezuela, Nueva Granada y Quito.
          Bolívar que hasta entonces había sido un descalabro para el sostenimiento de la República sobre las acciones de la guerra, parece despojarse de su mala estrella en las alturas de los Andes, pues su ejército tras vencer al Virrey Sámano en Gámeza, Pantano de Vargas y Boyacá comienza a hilvanar victoria tras victoria hasta dejar emancipado casi un continente.
         Esta portentosa hazaña que deja libre para siempre a Cundinamarca, suscita para Bolívar todos los obsequios expresados en la elocuencia del diputado margariteño Domingo Alzurú: “El General Bolívar (…) nos ha hecho conocer en esta ocasión cuánto podemos y debemos esperar de su valor, pericia, patriotismo y actividad. Sus asombrosas hazañas influyen sobre nosotros y hacen ver a los Pueblos que no tienen que arrepentirse de haber puesto en nuestras manos la Suprema Autoridad. Nosotros le hemos dado un Presidente del Estado que ha salvado la Patria, que ha hecho triunfar las Armas de la República, que ha hollado la soberbia y tiranía de nuestros opresores (…) Es pues necesario hacer ver a estos mismos pueblos y a las naciones civilizadas que somos sensibles al mérito  y a la virtud; siendo nosotros los primeros en tributar obsequios juntos y debidos al vencedor de Boyacá y Libertador de Venezuela y de la Nueva Granada, invitando a los demás con nuestro ejemplo a manifestar su reconocimiento a tan benemérito Ciudadano (…).
         “Honorable Legisladores: Estad ciertos que por mucho que hagamos para manifestar nuestra gratitud a nuestro amigo y Conciudadano Simón Bolívar, jamás podremos recompensar dignamente a un Héroe que nos ha dado Patria, vida y libertad”.
         Ese día, 17 de diciembre de 1819, quedó sancionada la Ley Fundamental de la República de Colombia integrada por los Departamentos Venezuela, Quito y Cundinamarca que tendrían como Capital una nueva Ciudad con el nombre del Libertador Simón Bolívar.
         La Ley en su Artículo 7º, se expresa así: “Una nueva Ciudad que llevará el nombre del Libertador BOLÍVAR, será la Capital de la República de Colombia. Su plan y situación se determinarán por el Primer Congreso General baxo el principio de proporcionarla a las necesidades de los tras Departamentos, y a la grandeza que este opulento país está destinado por la Naturaleza”.
         Así quedó ratificado en la Constitución sancionada por le Congreso General reunido en Cúcuta en mayo de 1821, pero la nueva Ciudad con el nombre de Bolívar jamás fue erigida. La Capital de Colombia hasta su disolución en 1930 fue siempre Bogotá.
         Hasta 1843 el nombre de Bolívar parecía sepultado en el silencio de los venezolanos. Año de transición de la segunda presidencia de José Antonio Páez a manos de Carlos Soublette y año también en que le Congreso de Venezuela decretó el traslado de los restos del Libertador, un decreto que puso en sintonía al pueblo venezolano  con la memoria y la gran obra del Libertador que el temor por los prejuicios políticos había resignado hasta mejor momento.
         Los angostureños, galvanizados por la prédica bolivariana del Administrador Apostólico Mariano Talavera y Garcés, fueron los primeros en reaccionar para poner en vigencia de una manera práctica aquel Artículo séptimo de la Ley Fundamental de Colombia. No iban a levantar una nueva urbe para ponerle el nombre de Ciudad Bolívar, pero podían sacrificar con todo el dolor telúrico de la historia, el de Angostura. Si habría de venir una nueva gran ciudad como vino, rescatarían el nombre primigenio de Ciudad Guayana, como en efecto ocurrió.
         El 19 de enero de 1843 se elevó la petición al Congreso de la República, pero no fue considerada de inmediato. Hubo una pausa larga que concluyó favorablemente el 30 de mayo de 1846 con el siguiente Decreto:
         “El Senado y Cámara de Representantes de la República de Venezuela, reunidos en Congreso, vista la solicitud de la autoridades y algunos vecinos de la ciudad capital de la provincia de Guayana pidiendo se dé a aquella el nombre de Bolívar, y Considerando: Que el Congreso reunido en aquella Capital decretó la erección de una ciudad que llevase el nombre de Bolívar, cuyo acto legislativo fue ratificado por el Congreso de Cúcuta, y que hasta ahora no ha tenido efecto; Consideramos que la capital de la Provincia de Guayana tiene motivos muy particulares para llevar el nombre augusto de Bolívar, porque fue la sagrada cuna de la Independencia y el asilo de los patriotas errantes en países extranjeros, y porque allí principió la época más gloriosa de Bolívar y de allí sacó los recursos para liberar la Nueva Granada y el resto de Venezuela, Decretan: Art. Único. La ciudad de Angostura, capital de la provincia de Guayana, se denominará desde la publicación de este Decreto Ciudad Bolívar; dándosele este nombre en todo los actos oficiales y particulares”.
         Este decreto que tuvo efecto en Angostura el 24 de junio del año siguiente, fue dado en Caracas el 30 de mayo de 1846 y está suscrito por el Presidente del Senado, Rafael Enríquez; el Presidente de la Cámara de Representantes, Pedro José Rojas; el Secretario de Senado, José Ángel Freire y el Secretario de Cámara de Representantes, José Antonio Pérez. El Presidente de la República Carlos Soublette le puso el Ejecútese al día siguiente.
         Después de traído sus restos, fue el primer gran homenaje rendido al Libertador en Venezuela, complementado en 1869 con la conversión de la plaza Mayor de Angostura en Plaza Bolívar dominada por una estatua pedestre del Libertador, realizada en el mismo molde en que Tenerani hizo la Bogotá.
         Para 1846, cuando el Congreso de la República decretó el cambio de nombre de la capital guayanesa, ya en otras partes del mundo se habían adelantado a perpetuar el nombre de Bolívar. En vida del héroe, el Alto Perú pasó a llamarse Bolivia y el poeta inglés Lord Bayron, bautizó su barco con el nombre del Libertador El condado de Hardiman, Estado de Tennesse, había sido distinguido con ese nombre y lo mismo la capital de la provincia de Chimborazo en el Ecuador.
         Propusieron el cambio de nombre de Angostura por el de Ciudad Bolívar que ostenta hoy, el entonces Gobernador Ramón Burgos, el Administrador de la Diócesis de Guayana, Monseñor Mariano Talavera y Garcés; el Secretario de Gobierno de la Provincia, W. Briceño; el Rector del Colegio Nacional, Elías de Valenzuela; el Procurador municipal, Merced Ramón Montes; el Juez de Primera Instancia del Circuito de Oriente, Antonio Ezeira y los ciudadanos José Grillet, Xavier Courtis, Elías Gorrín, Juan Montes Salas, Marcos Calderón, Juan Montes, Ramón Ezeira, Pedro Salas, Bibiano Vidal, Juan J. Campos, Antonio Dalla Costa, José M. La Grave, J. Vicente León, J. G. B. Siegert, Bautista Ripert, Ascensión Farreras, Ignacio Briceño, Joaquín Mariño, Sinforiano Blanco, José Serreno, León Grillet, Andrés E. Level, Juan Bautista Dalla Costa, Pbro. Carlos Ayala, Serapio Machado y P. M. Ortiz.





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